A veces me pregunto para qué sirve esto de facebook. A parte de para dar los buenos días, interesarte por los pies fríos de tus amigos, poner las fotos de cumpleaños, celebraciones y viajes. Y poco más. Porque para compartir, lo que se dice compartir, compartir en el sentido de doble dirección, es decir de ida y vuelta, esto de facebook sirve para poco. Uno pone las fotos de su último viaje y después se pasa el día esperando que junto al iconito de mensajes aparezca pronto un uno y luego un dos, un tres, un doscientos veintiséis. Tantas respuestas como amigos lucen en su panel, a la izquierda de la pantalla. Y espera, y espera, y espera. Y el número no aparece. Ningún mensaje con las más mínima frase de admiración o de interés. Ni una pregunta. Y ni mucho menos ninguna reseña que comente o amplíe la información de la foto. Que eso sería lo interesante. Pienso yo. Lo más que se puede esperar es un qué guay, tú sí que bien te lo montas tio, o un monosílabo o una palabra tecleada en lenguaje de móviles, o un smayley ;–). Pero nada de todo eso aparece en forma de respuesta. Es frustrante.¿No os ocurre a vosotros lo mismo? Es esa sensación de cuando enviabas una carta a un amigo –¿alguien se acuerda de las cartas?– interesándote por él y contándole tus progresos en la universidad o en la vida y el amigo no te contestaba. Claro que entonces, era más ofensivo ya que eso tenía el coste de un sobre y un sello. Pues eso, multiplicado por tantos amigos como tengas en facebook, pero con el atenuante de que al menos es gratis. En el fondo facebook no es más que un programa de correo electrónico que simplifica mucho la tarea de ir comunicándote uno a uno con tus parientes y conocidos. Escribes algo, pones una foto, un enlace, le das al botón de compartir y te aseguras que ha llegado a todos tus amigos. De eso puedes estar seguro. De lo que no, es que te contesten, se interesen o al menos te envíen unas fotos para demostrar que el viaje que ellos han hecho es más interesante y caro que el que has hecho tú.
A veces me pregunto si eso le pasará a todo el mundo que utiliza el facebook o si realmente sólo me pasa a mí. Veréis, es que tengo la sensación de que en esto de la comunicación interpersonal, soy un poco gafe. A esta conclusión llego cuando veo que hay usuarios de facebook –varios amigos míos son un ejemplo de ello– que o tienen un encanto especial o lo que comparten es interesante de cojones. Escriben: buenos días, sonreir a la vida que eso os traerá muchas sonrisas. ¿Qué tonteria, no? Pues no os lo penséis. !Los comentarios que en apenas unos minutos recibe ocupan toda la pantalla, puestos uno de bajo de otro. Y entonces ves que esa persona tiene la hostia de amigos. Y buscando una explicación a ese éxito, revisas sus comentarios y sus respuestas, y la verdad, viéndolos todos, estudiándolos profundamente, te preguntas si la humanidad, bueno sólo la parte de la humanidad que disfruta de estos privilegios tecnológicos, se ha vuelto borrega.
Esto no siempre es así, me diréis. Cierto. Hay gente que publica cosas interesantes: el perfil de su empresa, una oferta de un producto que vende, el enlace de su web donde se auto promociona. Bueno, es que no has sabido escoger a los amigos, me diréis a continuación. Pues también es posible. O quizás es que esperas demasiado.¿De quién de facebook? ¿O de la gente? Si es de la gente, puede que tengáis razón. Por una parte, es mucho esperar que cada uno de tus amigos esté todo el día delante del ordenador pendiente de que tú te decidas a compartir algo. Por otra, igual el noventa y ocho por ciento de tus amigos se han hecho de facebook porque todo el mundo tiene un perfil en facebook y ellos no pueden ser menos y una vez se han hecho ya no vuelven a aparecer ahí en toda su vida Tanto en un caso como en otro, mejor para ellos. Eso quiere decir que tienen otros intereses. Yo qué sé. Igual leen libros.